El subtítulo de esta obra puede conducir a error. Reza así: “Un nuevo método de organización y utilización del tiempo”.
Uno puede pensar que está ante un nuevo método Covey-Franklin o ante la versión española del GTD de David Allen, pero no. De lo que habla este libro no es de un método, sino de una revolución pendiente en España: la de volver a unos horarios (laborales y personales) que entren dentro de lo racional y sean más fácilmente armonizables con los de nuestros vecinos-socios europeos.
Y no es que no se hable de organización del tiempo, pero es que no se trata el aspecto personal, del que nace y al que vuelve toda organización social, ni la responsabilidad absolutamente individual del uso del propio tiempo.
Dicho esto, no vamos a negar que la causa de Buqueras y la Fundación Independiente es justa y necesaria. Es cierto que si todos nos pusiéramos de acuerdo en hacer las comidas a horas más saludables (lo de cenar a las diez y medio u once, estropeando el primer sueño, es una aberración para el resto del mundo, por lo que se ve), o si las cadenas de televisión decidieran emitir los informativos a las ocho y las películas a las nueve (para que podamos acostarnos antes de medianoche) todo nos iría mejor, y estaríamos mucho más despejados en la videoconferencia de las ocho de la mañana con el jefe de Bruselas.
Éste es un debate interesante que acabará brotando por necesidad cuando nos empecemos a tomar más en serio la conciliación de la vida personal y familiar y la exigencia de aumentar nuestra productividad, no para trabajar más, sino mejor y en menos tiempo.
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